A vueltas con el diagnóstico precoz del Cáncer de mama

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Es obvio que los planificadores de la sanidad, tienen en cuenta las estadísticas que les permitan establecer los grupos poblacionales de mayor riesgo, punto de vista aceptable puesto que los presupuestos para un screening (chequeo poblacional) deben ajustarse a las posibilidades de cada administración y ello significa que las mujeres comprendidas en las edades menos expuestas, son excluidas del  diagnóstico precoz mediante mamografía.

Recientemente la American Cancer Society (ACS), ha actualizado sus recomendaciones en cuanto a la aplicación de la MAMOGRAFÍA como diagnóstico precoz del cáncer mamario.

Concluyen que el riesgo de cáncer es bajo en las mujeres entre 40-45 años y por el contrario el porcentaje de falsos positivos es considerable, por lo tanto recomiendan iniciar las campañas a los 45 años y realizar la mamografía anualmente entre los 45 y 54 años. A partir de los 55 años cada dos años hasta los 75.

El portavoz de la ACS, puntualiza que estas recomendaciones no representan una actuación uniforme y rígida y debe considerarse un programa a medida de cada paciente y yo añadiría, según le sistema sanitario del que dependa la paciente.

Es obvio que la Seguridad Social transferida a las diversas comunidades debe adaptar su abanico de actuación a sus posibilidades económicas y las pacientes que disponen de una póliza de seguro libre, estarán sujetas a las cláusulas del contrato que hayan suscrito.

Debo reconocer que los consejos orientativos dados por la ACS, me parecen inaplicables en nuestra práctica diaria y es fácil criticarlos, cuando estamos dedicados a una población que puede permitirse un trato individualizado.

Nosotros iniciamos el chequeo mamario, a los 40 años e incluso antes mediante ecografía y/o mamografía si las características de la mama o si los antecedentes personales o familiares así lo recomiendan.

Mantenemos una periodicidad anual: Imaginemos que en el momento de la consulta se realiza una mamografía, y la paciente ya tiene un cáncer incipiente de muy pocas células, que no tiene volumen apreciable por la mamografía, al siguiente año habrá crecido pocos milímetros que por la sola palpación muy probablemente no diagnosticaremos pero si lo haría una mamografía que no se realiza si se sigue el consejo de cada dos años. Transcurridos éstos, la mamografía revelará un tumor que por su tamaño no puede catalogarse como diagnosticado precozmente. En cuanto a concluir las mamografías periódicas a los 75 años, no puedo olvidar a mis pacientes que han presentado su lesión cancerosa más tardíamente. En una estadística de hará  dos años se recordaba que un 10% de las lesiones malignas de mama se presentaban en mujeres más allá de aquella edad.

El valor de una vida humana no puede someterse a rígidos criterios; nuestra población puede permitirse la seguridad de un screening anual y como ginecólogos debemos rebajar todo lo posible las consultas y los exámenes complementarios, derivados de las conductas preventivas, para que no representen un gasto no asumible para nuestra población.

Profesor Santiago Dexeus.

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