Menopausia

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Es frecuente que la mujer cuando llega a su etapa menopáusica, considere que su organismo va a sufrir unos cambios cuanto menos, desagradables.

En una sociedad en que el canto a la belleza, a los cuerpos de una anatomía impecable a la juventud triunfante y desinhibida, la sensación de que se ha “quemado una etapa” y ya no será lo de antes, es ERRONEA.

La menopausia puede transcurrir sin a penas sintomatología alguna, gracias a que el cuerpo femenino dispone de unos mecanismos compensatorios del déficit hormonal de origen ovárico sustituyéndolo por estrógenos de otra fuente orgánica.

La menopausia no tiene una medicación única y el tratamiento dependerá de sintomatología tan diversa como pueda ser los conocidos sofocos o la pérdida de calcio en los huesos. Desde luego antes de instaurar tratamiento alguno, el ginecólogo deberá analizar el historial médico de la paciente, pues existen patologías que contraindican, cualquier tipo de tratamiento hormonal, como puede ser al cáncer de mama o los antecedentes tromboembólicos.

En la etapa menopáusica pueden incidir problemas sociales, laborales que nada tienen que ver con la falta de hormonas, Aquellos son especialmente acusados en épocas de crisis económica, como la actual. Las difíciles condiciones laborales, las enfermedades propias o de miembros de su familia etc.. que obligarán una vez más a que la mujer se constituya en el pilar fundamental de la familia.

Prof. Santiago Dexeus

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