La importancia del Diagnóstico Precoz del Cáncer

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Es sobradamente conocido que el diagnóstico precoz del cáncer es fundamental para conseguir su curación. Sin embargo, este objetivo no puede alcanzarse siempre y depende de varios factores tales como el tipo de tumor, su localización y la efectividad real de los medios de que disponemos.

En el caso concreto de la mujer, el cáncer invasor del cuello uterino ha experimentado un descenso espectacular gracias a las campañas informativas que han motivado a las mujeres a revisarse periódicamente, permitiendo gracias a la citología y a la colposcopia el diagnóstico de lesiones preinvasoras, de fácil y seguro tratamiento. En 1964, cuando iniciamos la primera campaña de diagnóstico precoz del cáncer del cuello uterino instando a las mujeres a su revisión periódica, se repartieron 300.000 papeletas ofreciendo una revisión citológica gratuita en tres hospitales de Barcelona, la respuesta fue nula y en total solo acudieron unas 10 mujeres sumados los tres centros de revisión. El fracaso era previsible, pues sin una campaña informativa previa difícilmente se convence a la mujer a una revisión que siempre es engorrosa.

Si en aquellos años el porcentaje de cáncer invasor era de 50 casos por 100.000 mujeres, en la actualidad en España hemos conseguido descender a 7, ¡y con la introducción de las vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH)!, agente causal de la mayoría de los cánceres del cuello uterino, es posible imaginar un futuro todavía más esperanzador.

Con la mama está ocurriendo algo semejante gracias a la masiva incorporación del diagnóstico por la imagen, muy especialmente la mamografía.

No podemos decir lo mismo del cáncer de ovario, que sigue siendo muy agresivo y de difícil diagnóstico precoz. Su aparición es tardía y se incrementa con la edad alcanzando la cifra de 57 casos por 100.000 mujeres entre los 75 y 79 años.

Se están estudiando “marcadores” biológicos, tales como el CA 125, la proteína 4 epididimaria, la mesotelina…pero los resultados no son todavía concluyentes.

Según nuestra experiencia, los antecedentes familiares, la baja paridad o la mutación de un gen con incidencia familiar, pueden orientar al ginecólogo a solicitar los citados marcadores, que en casos seleccionados, aumentan su valor predictivo.

Profesor Santiago Dexeus

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